lunes, 28 de febrero de 2011

CONSTUCCIÓN SOBRE EMPLAZAMIENTO NATURAL



Si hacemos una vista aérea de Barcelona, podemos observar cómo las grandes superficies de naturaleza son totalmente rodeadas por la masiva construcción.
A lo largo de la historia la ciudad condal ha ido creciendo e incluso uniéndose con otros núcleos urbanos hasta el punto de formar una extensa área artificial.
 No obstante, comparando Barcelona con otras grandes ciudades españolas, se puede ver un aprecio y un respeto del medio ambiente. Limitada por el este por el mar Mediterraneo y por el oeste por la montaña del Tibidabo, se ha ido edificando dejando libres zonas naturales como el Parc Güell o Montjuic, y creando otros muchos espacios verdes como el Parc de la Ciutat Vella. 
En muchos aspectos se puede observar el esfuerzo en el que la ciudad de Barcelona ha ido consolidándose entre la naturaleza, mostrando su interés por conservarla en lo medianamente posible. Además, la arquitectura del siglo XXI intenta insertar nuevas zonas verdes, en ocasiones con nuevos conceptos de naturaleza, para disminuir o recuperar en lo posible, los daños causados anteriormente. 
Para conseguir la completa convivencia entre la antigua y la nueva ciudad y la naturaleza, debemos aprender a fusionarlas, hasta el punto en el que se haga inapreciable el saber que es lo previamente existente, lo natural o lo artificial.

INTERACCIONES



La arquitectura es capaz de integrar la naturaleza, bien sea conservando y envolviendo espacios naturales preexistentes o creando nuevas naturalezas artificiales. La pericia que han adquirido en este campo, hace que muchas veces, el habitante o el visitante no sea capaz de discernir que es real y que es artificial.
La mirada rápida y estresada que habitualmente dedicamos a todo aquello que nos rodea hace que ni siquiera nos planteemos estas interacciones. Las montañas difuminadas por una fina neblina y una capa de polución se dibujan sobre el horizonte creado por una masa compacta de edificios que a su vez también genera un perfil aparentemente montañoso.  En el otro extremo, el mar dibuja la costa, una playa de arena, un espigón de rocas, un puerto con césped y palmeras, paisajes en los que difícilmente podemos saber hasta dónde llega la intervención del hombre. El centro se convierte así en un espacio de transición que difumina los límites de la ciudad construida y la naturaleza original del emplazamiento.

NATURALEZA SOBRE HORMIGÓN



A veces, sin embargo, es lo natural lo que se construye sobre lo artificial, pero se hace de tal manera que podría parecer lo contrario. Una arquitectura que imita las formas naturales, que se adapta al terreno y que muestra la majestuosidad de un bosque frondoso, de una lámina de agua que refleja la exuberante naturaleza. Pero las palmeras nos dan la pista definitiva: estamos en un parque botánico, un museo vegetal que busca mostrar a los urbanitas las plantas de otros lugares.

CONTRASTE DENTRO DE LA CIUDAD



Una vez dentro de la ciudad se intenta conservar o crear espacios verdes. Es importante saber integrar y enlazar espacios de comunicaciones con la naturaleza. Creando así muchísimas veces grandes contrastes dentro de la ciudad capaces de mostrar una perfecta unión. 
La mayoría de elementos que conforman una ciudad, ya sean los edificios públicos de grandes dimensiones, los rascacielos para oficinas, las viviendas, infraestructuras, comunicaciones,...son necesarios. Y aunque aveces estética mente no nos parezcan tan agradables algunos de ellos, son necesarios para el funcionamiento de su totalidad. Crear espacios libres también forma parte de la estructura interna de la ciudad, sobretodo parques y jardines. El esfuerzo está en conseguir su interrelación.

PARADÓGICO



En esta fotografía nos encontramos en el Pasaje Permanyer, situado en el ensanche. Donde Cerdà instauró una tipología de urbanización muy clara, basada en la ordenación ortogonal de las calles.
Puede parecer inverosímil, como en esta perfecta retícula, totalmente construida, podemos encontrar una calle donde priorice la vegetación o, a simple vista, esta sea nuesta percepción.
Esta relación entre naturaleza-construcción genera un espacio agradable, diferente de Barcelona, en el que si paseamos por él nos puede hacer olvidar que nos encontramos en una ciudad, y por tanto la idea generalizada de todas las ciudades, de falta o escasez de vegetación.

VEGETACIÓN DENTRO DE LA CONSTRUCCIÓN



Lo mas fascinante de todo, es observar que realmente la convivencia entre construcción y natural se cumple en todas las escalas. Hacemos un detalle de la ciudad dónde la naturaleza sale de la construcción. o en realidad es la construcción que se ha edificado entre la naturaleza? La relación entre ellas es perfecta.  
Como hemos ido observando, que la naturaleza dentro de una ciudad se puede integrar de muchas maneras distintas. Desde los pequeños detalles a grandes dimensiones, creando cada intervención una escena distinta, y favorable en la ciudad.