En esta fotografía nos encontramos en el Pasaje Permanyer, situado en el ensanche. Donde Cerdà instauró una tipología de urbanización muy clara, basada en la ordenación ortogonal de las calles.
Puede parecer inverosímil, como en esta perfecta retícula, totalmente construida, podemos encontrar una calle donde priorice la vegetación o, a simple vista, esta sea nuesta percepción.
Esta relación entre naturaleza-construcción genera un espacio agradable, diferente de Barcelona, en el que si paseamos por él nos puede hacer olvidar que nos encontramos en una ciudad, y por tanto la idea generalizada de todas las ciudades, de falta o escasez de vegetación.
